La humanización es, hoy por hoy, mucho más que una tendencia. En los últimos años se ha convertido en un fenómeno que toma relevancia en distintas esferas de la sociedad. Las marcas, evidentemente, no se escapan de ella y por eso han cobrado un carácter más humano con el transcurrir de los años.

Hoy poseen una personalidad que las caracteriza, no piden confianza, se la ganan. Ellas buscan tocar el corazón de las personas antes que el bolsillo del consumidor. Se comunican permanentemente lo que permite mejorar su relación con el cliente y lo interiorizan en su filosofía corporativa, de paso, generan familiaridad con su audiencia a través de una imagen, un olor representativo y un sabor propio con el que atraen a las personas.

Tener estas características causan que sobre ellas repose la responsabilidad de ayudar a construir una mejor sociedad a través de distintas acciones que permitan tener un mundo más habitable y una justicia social más equitativa.

Tener estos cinco sentidos permite que los consumidores confíen en ellas y mejore su reputación, así la fidelización y la recordación se dan como resultado de una relación más humana entre la marca y la gente.

Cuando las empresas empujan este discurso con hechos y al mismo tiempo lo inyectan en sus venas, sus marcas se valorizan y se vuelven queridas por las personas. A propósito de marcas con reputación, lo invitamos a que se vincule comercialmente y participe en esta edición contándonos cómo su marca le aporta al ser humano y construye sociedad.

 

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